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eNie dE eLeFaNte

Azares

Otra vez no estás. Parece que cuando me dispongo a esperarte, es para esperar en serio.

(Acostumbrarme a ver la espera como un fin en sí mismo, y ya no como la monedita que puede hacer actuar al bufón. Si me dispongo a esperarte, no puede no ser más que porque en algún lado la corte ha dictaminado –sin que yo sepa- que no vas a llegar nunca. –Puede que hoy no esté de humores el Rey-.)

de croncos y petiforros

“che, hablar bien no cuesta un carajo!”

de 62 / Modelo para armar
J.F.C.

Pies desnudos

- Ahí las aguantas
- No se crea
- Ahí? (…) también?
- Es simulacro, no puedo no sentir
- Y entonces por qué dejas los pies quietos?
- Tengo que desear no sentir?
- Je ne sais pas, mais… no hay resistencia.
- No es que no haya, se cortó la luz.
- Y entonces prohibís todo lo sensible?
- Todavía no me conoce.
- Pero no me sentís.
- No se crea. Usted piensa que debo evitar vos doigts? Vous voudriez que, en cambio, patalee y refunfuñe?
- Como te parezca, mademoiselle. Sentís ahí?
- Me parece.
- Qué? Ahí?
- No me parece.
- No llores, mirá que…
- No se preocupe, ya sabe que es simulacro.

Ay monsieur! si usted supiera que sus cosquillitas... (puedo contarle?)

ocupaciones

Hoy practicaría onicofagia si no me hubiese comido los codos ayer.

-círculos de tronquitos con plumas para poder contarte-(?)

Techo. Tulipa que envuelve al foco en el extremo del cable manchas de humedad (mentira pero queda bien hasta pensar sus espectros) puerta de ropero gris dolor de cuello (mirar hacia delante). Cama alta caños patas negras de pintura chorreada y soldadura desprolija flores rosadas que crecen y decrecen en un fondo gris atrapasueños sin plumas (atrapará pero no bajan) no importa o sí importa y tendría que cambiarlo por círculos de tronquitos o ramitas con dos o tres plumitas de esas que estarán guardadas en un recuerdo blanco y violado o no sé piedritas de colores hasta retratos y más fotos dóndeestaránlosdeaquellado dóndeestaráellaahora (nadie tira de mis pies) no digo que haya mentido pero menos mal porque sino me asustaría (¿me asustaría?) dóndeestaráellaahora dóndeestaraél dóndeestaránellos dónde estaremos todos los de esa fiesta hace mucho que no venís a avisarme que vamos a seguir siendo nosotras será que no te permiten las salidas? será que te fuiste otra vez más lejos? Nos faltó nuestro chinchin (chinchin!) y la foto por qué estabas tan lejos esa noche a dónde está la dueña de la moneda a dónde está el remitente de mis cartas en qué puerta (puerta!) se amontonan ahora mis papelitos cómo poder decirte que suerte suerte contarte que conocí… que… miedo y luz (dos y treinta y cinco o treinta y seis lo que pasa es que este reloj no tiene los números marcados y las agujas caminan despacio a esta hora y ya no tiene tantas pilas para la luz entonces nube) y velador prendido porque me da miedo no poder verte cuando llegues no reconocerte y nosequé por qué y te espero y tantas cosas y dicen que no podría estar y no llegás aunque prenda la luz y quizás sea eso pero tres y dieciséis y cómo no ser vulnerable al recuerdo el tiempo está siempre pero ya no venís a avisarme que estamos y entonces quién no te deja salir a visitarme quién no te deja venir como antes tengo que pensar en otra cosa no es que quiera proscribirte pero dormir y encontrarte allá sé que vas a entenderme pero pensar en algo aburrido y sin sentido para poder dormirme pero por qué no puedo contarte ya entre mis orejas por qué estará tan amarillo ese cuaderno me olvidé un cajón abierto y hay tantos libros ahí arriba apilados (debería acomodarlos mañana o algún día en que no tenga sueño) y se está por caer la grulla roja y su todopoderoso se olvida y la pila de cortázar está cada vez más alta se va a caer se va a caer sobre todo si le agrego el último regalo de cumpleaños sobre todo. Sobres papelitos las cartas que eran tuyas por qué tengo que seguir guardando esas cartas para dárselas a tuéldeentonces o por qué tengo que seguir dejándolas tan a la vista si no lo encuentro si no lo busco si no viene si no sé a dónde mandarlas y no quiero que sean de esas que se pierden en viajes o se siguen acumulando en puertas que nadie abre, nadie tenía derecho a abrir tu caja blanca. Ese escritorio es de mal gusto debería haber esperado y comprar otro en vez de ese había uno con caños azules que era más feo alguien comprará ese tipo de escritorios al menos el mío hace juego con las camas pero no es lindo y el de pino… maldita la hora en que las camas si ahora no hay lugar para mis libros apilados que se van a caer que se van a caer y ahora puedo apagar la luz porque ya estoy pensando en otra cosa que no quiero volver que no quiero volver a pensar tus manos en los pies no me dejes volver que prendo la luz de nuevo y ay cuándo voy a dormirme si sigo así que son las tres y media y que tengo tantas cosas, que el papelero rebalsa que algún día tendría que revisar el hueco para tirar lo que sobra (lo que sobra no es mío también?) que debería volver al ropero pero me hace doler el cuello que quizás mire las botellas pero cómo poder llamarte para que vuelvas a visitarme a avisarme que todavía somos nosotras y que escuches y hagas lo que siempre hacías cuando sana sana y suerte suerte de a saltitos tres añeros escucharás si te llamo? necesito contarte que alguien me hace de nuevo cosquillitas en los pies, y tristeza.

Offrir quelque chose et remercier

-Ce n’est pas grand-chose, accepte-moi.

...

“(…) y vos decías que sí, mientras tus pupilas acuosas se extraviaban en aquel film de encapuchados, que sí existe el amor para siempre, y te ibas acurrucando en el sofá bajo la manta mientras yo no me atrevía a comprender sus mutaciones. Pretender que no mude de ropa, pretender que no se gasten las sedas sólo pudo ser el reclamo de este hombre inexperto que meditó una y otra vez cada vez sin decidir libertarte de ese mar de lanas en el que ibas hundiéndote, mar cuyas olas te iban colmando los ojos y allí los encapuchados se te convertían en peces frágiles buceando en las profundidades de un océano donde tus labios de mujer se humedecían de pelusas.
L, este hombre que aún no se decide a abrazarte en el cojín contiguo tiembla de no saber si existe eso que vos gritaste antes de sumergirte para dejarme salpicado y solo mirando el film de los encapuchados, este hombre que delibera si abrazarte desconoce el ciclo de las estaciones, sabe que no aprendió de otoños semejantes y tiene miedo, no se atreve a comprender el ambarino de las hojas. (…)
Me intriga el color de tus peces ahora que en la superficie sólo quedan unos cabellos cuando la marea baja. Si fuera verano no estaría sucediendo. En ese mar vos estas respirando mientras arriba yo me estrujo de ausencia intentando contener las ganas de haberlo notado a tiempo, y no. Ya no puedo entender lo que decís del otro lado de la manta, las olas a mis costados revelan la pérdida y el hombre que no se decidió a estirar el brazo ya no sabe verte, L. Se resbaló antes de que terminara el film, pretendió la imagen del primer verano y no estaba al tanto de aquello de las mutaciones, no logró entender que lo que había idealizado podía ser distinto, que no se queda el amor siempre en el sofá, que a veces nos encuentra bajo un abrigo de nieve. Se negó a abrir los ojos en invierno, no supo aventurarse a los años, no se animó a admitir que nada dura para siempre nuevo (…)”

...

Que no es forzado ese sabor, ni olvido ni nostalgia.
(Empujar y resistirse, empujar y resistirse.
Desprender-absorber, inhalar y exhalar) Rebelarse.
Que no es silencio el sabor de los cuerpos en conflicto.
Que la lluvia no miraba el reloj y el aire no tuvo miedo de empaparse de azules.
Que se perdían.
Que no creyó que oliera a nueces, que no podían, que no aprendían a hundirse en la carne hasta deshacerla, sin llevar los pedazos a la boca.

La mesa verde

Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay dónde.

(fragmento) en Poemas no recogidos en libros (1962- 1972)
Alejandra Pizarnik

Inminencia

Y el muelle gris y las casas rojas Y no es aún la soledad Y los ojos ven un cuadrado negro con un círculo de música lila en su centro Y el jardín de las delicias sólo existe fuera de los jardines Y la soledad es no poder decirla Y el muelle gris y las casas rojas.

de Extracción de la piedra de la locura (1968)
Alejandra Pizarnik

...

dónde dejar mis ojos
cuándo augurarles una estación amable.
Quiero decir:
lo que muero cada noche,
mis huesos torcidos por abrazar una sombra.

de Poemas no recogidos en libros (1956-1960)
Alejandra Pizarnik

.-.

Los niños y los animales tienen en común la ausencia de pasado, dice N.

(Si cuando quiso mirar, la mano se hubiera escondido… Si pudiera aún pensarse el lienzo vacío… Si alguien hubiera dibujado otras piedras en sus murales, si las piedras de sus murales no se hubiesen caído en el camino tan
terremotamente,
quizás hoy él hubiera podido escabullirse y llegar a la gota, la gota que logró distinguirse de los celestes de todos los mares, y de los cielos.
Llegar sin las sales del óxido, sin la corrosión del tic-tac cuando es viernes y son las diez.)

Alguien cae en su primera caída

Palabra por palabra
tuve que aprender
las imágenes
del último otro lado.

de Poemas no recogidos en libros (1962- 1972)
Alejandra Pizarnik

Como agua sobre una piedra

a quien retorna en busca de su antiguo buscar
la noche se le cierra como agua sobre una piedra
como aire sobre un pájaro
como se cierran dos cuerpos al amarse.

de Extracción de la piedra de la locura (1968)
Alejandra Pizarnik

El olvido

en la otra orilla de la noche
el amor es posible

-llévame-

llévame entre las dulces sustancias
que mueren cada día en tu memoria

de Los trabajos y las noches (1965)
Alejandra Pizarnik

Caer

nunca de nuevo la esperanza
en un ir y venir
de nombres, de figuras.
Alguien soñó muy mal,
alguien consumió por error
las distancias olvidadas.

de Los trabajos y las noches (1965)
Alejandra Pizarnik

dffg

dfg

.

.

..

tête de jeune fille (odilon redon)

de música la lluvia
de silencio los años
que pasan una noche
mi cuerpo nunca más
podrá recordarse.

de Extracción de la piedra de la locura (1968)
Alejandra Pizarnik

cold in hand blues

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

de El infierno musical
(Figuras del presentimiento)
Alejandra Pizarnik