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eNie dE eLeFaNte

Navidad

Soy niña ñoña: cuando él deja de jugar, lloro.

(Así: yo me pongo zapatos de fiesta, peino trenzas nuevas y espero en la vereda. Entonces él me llama y voy, y acepto las reglas -siempre acepté-. Pero está tan enamorado de sus juguetes, encerrado entre sus paredes que, si jugamos a la escondida, cuando termina de contar, me olvida en el escondite.)

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De todos los hombres a los que amé de modos complicados, me quedé con sus segundas lumbares. Los hombres prohibidos tienen ese estigma que me ratifica: mi mano, ahí, cabe perfecta.

No sabe, no entiende, no nada. Necesita la explicitud de lo explícito. Decir: nube, miedo, intensidad, otras cosas. Hablar de ganas en la piel.

ontología




“Serte mañana”
dije
“serte mañana”
porque ahora
el tiempo pasa, lento, pasa
“serte mañana”
porque hoy, ahora, acá
no soy, no sos, no estamos
tu ser-ahí
mi ser-arrojado-en-el-tiempo
no coinciden
sus espacios
no

“serte mañana”

en la despedida
por glotonería
me comí la U



ce u a ene de o

ese a eme o ese

a u te o ese u ese

te ene te a be ele e ese

 

-cuadraditos-

no sí no sí sí no sí

sí no sí sí sí no

no sí

 

yo toco las teclas

impares

desordenadas

y escruto.

 

Encontrados

Amores bárbaros:

...Las mujeres se introducen un pez vivo en su sexo, lo mantienen en él hasta que esté muerto y, después de cocerlo o asarlo, lo dan a comer a su marido para que arda aún más por ellas...

                                                                                                           Le Goff y Truong

                                                                                     Una Historia del Cuerpo en la Edad Media

 

Encuesta

 

Es raro.

El pez volador me mira dormir

cuando cierro la puerta.

 

¿Usted qué interpreta?

El cuerpo sin órganos es deseo, él y gracias a él se desea”

Gilles Deleuze – Félix Guattari / Mil mesetas 

 

 

Ese pez azul escolta la historia

de mi último nacimiento.

De cuando fui transgénica

                        amorfa

                        cósmica

cuando nací

con cuatro ojos

dos sexos

cuatro pies

 

agosto

agostó

individuos

morir

fue a veces

disipar los bordes

  

(así había sido

-al menos-

cuando ella.)

   

no es

(ahora)

culto a mis lecturas

que amarte sea

no sentirlos.

Fue necesario el puré de frutos rojos sobre las sábanas blancas blanquísimas. Fue necesario en el sueño y en la cama, el puré. Una carta prudente desde el otro lado del llanto, desde el otro lado del mar, desde el otro lado de mí. Quién sabe si lo sabíamos. No sé si lo sabíamos (ni si quiera el saber de sabor, de probar), yo jugaba escondida entre las letras y perdía relojes.

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Muda

Suponíanse grandes desterradores a los costados de mi lengua

infinitos seres demoníacos

habitando el filo de la última barrera

   

coartando

   

todos

sus derechos

   

toda posible escucha

declamación

o relectura

 

Sin embargo

él deglutía mi idioma (antes de irse)

con su idioma.

Nacimos porque había un nudo al costado de la almohada.

*

No es jueves

Primero el sueño vacío, el incendio y los icebergs.

Después el ahora, y 23 de abril 10 a.m.

Lo traduzco en ficción literaria para conjurarlo, pero yo sé: la va a matar.

flashes/1

flashes/1

Pensar la imagen de una calle de París que se me acerca y llueve, de a pedazos, toda la distancia en el espacio ese. Tenerla tan tan húmeda como para creerla casi recién, y sin embargo estar en el edificio más opuesto. Correr sin paraguas bajo la lluvia, con una amiga especial, saliendo del supermercado.

 

 

     

roza, un tubérculo, el hoyo en la tierra

va a empezar el rito del peligro encarnado

la amenaza limítrofe

desde las trincheras

su inminencia dilecta:

el cuerpo de concentración

 

 

indecible

hecho de previstas muertes concentradas

del estertor orgásmico del cuerpo

inefable

del climax o la asfixia

de la shoah nocturna

 

 

con sus pornografías

con sus suturas

                         temporales

la piel:

un envión permeable

apenas una ficción

              de concordancia:

 

 

somos siempre siendo

                  a veces

       o paraíso.

*

mito cíclico del espíritu impostergable

perdé la llave

(por esta vez)

ausenciá la cifra mítica

*

volver de una fiesta y no querer sacarse la ropa

para prolongar el momento del exceso, o volver

y que la fiesta sea, justamente, sacarse la fiesta

de la ropa (y también la ropa) autorizándosela al

cuerpo para la celebración de los excesos en la

cama-Marte.

II

Quería una peste de olvido.

A veces, yo también.

 

Él descubrió un Aleph en mi cuello.

 

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.

Volátil.

Restricción sub-terránea / sub-cutánea.

Pertinencia de los árboles si llueve.

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